El 2017 fue un año que despertó en nosotros una fuerza inmensurable; nuestra fuerza interior, nuestro poder propio, una fuerza que creíamos dormida pero que en realidad está viva como llama encendida y nunca nos abandona. Fue un año en el que nuestra alma se expandió y muchos descubrimos nuestro propósito. Un propósito de transformar el mundo en un lugar mejor, más unido y más cálido.

Hemos visto a nuestros hermanos sufrir por desastres naturales, pero inmediatamente nos pusimos manos a la obra para colaborar de la manera en que podíamos. Muchos se desplazaron a las zonas afectadas a ayudar con sus propias manos, otros aportaron ayuda económica, mientras que otros oraron y pidieron a Dios por las víctimas. Hemos contemplado con asombro el avance de gobiernos inhumanos, corruptos, incompetentes e incapaces de gobernar por el bien de sus ciudadanos, gobiernos que oprimen, que crean guerras en vez de paz, que quitan en vez de dar, gobiernos que arrebatan sueños y callan la voz de su pueblo. Hemos tenido que soportar a gobernantes egoístas, con solo intereses propios, racistas y xenófobos que solo despiertan el odio de aquellos que no comprenden que todos somos iguales y que nadie es mejor que nadie, seas del país que seas. Hemos sido testigo de cómo el terrorismo crece, pero no nos asusta porque somos valiente.

2017 fue un año de muchas pruebas que han contribuido a nuestro crecimiento; en el cual nos dimos cuenta de que aunque en el mundo hay mucha gente que aún no descubre el amor que hay en ellas, también existen personas que conocen todo el amor que llevan dentro y aman de manera desbordante; Hay gente que vive en la oscuridad simplemente porque no sabe ver su propia luz, sin embargo, el mundo también está lleno de gente que nos deslumbra con su luz. Hay odio, pero también hay mucho amor y aunque muchos quieran estar divididos, la mayoría preferimos estar unidos porque sabemos que juntos somos mas fuertes.

Sí, fue un año en muchas ocasiones difícil, pero fue precisamente eso lo que hizo que nosotros despertáramos, que nos diéramos cuenta de que todo lo que hacemos y lo que nos pasa se refleja en todo el mundo porque no es solo el “yo”, sino “nosotros” porque aquí todos somos parte del mismo juego y es necesario defender los intereses colectivos para poder transcender y darnos cuenta de que como seres humanos todos somos iguales, que tenemos la misma importancia, los mismos derechos y que es necesario encontrar la mejor solución para todos para poder alcanzar un bien general.

2018 es una nueva oportunidad para que dejemos de lado nuestras diferencias, para realizar actos sencillos de amor que llenen nuestros corazones y nos traigan paz y tranquilidad. Un año más para recapacitar: ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo estoy viviendo? ¿Cómo es mi trato con los demás? ¿Qué estoy eligiendo? Y para darnos cuenta que por más que lo intente, un gobierno no podrá nunca apagar la llama de un pueblo unido, ni quitarnos las ganas de vivir y de soñar.

¡FELIZ 2018!

Namaste 🙏🏽

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2 Comments

  1. Feliz 2018 Maria!!
    Tu post me ha gustado muchísimo, qué razón tienes en todo lo que planteas!!
    Ojala que en el 2018 el amor desplace al enfrentamiento, la oscuridad, el terrorismo y los propios intereses.
    Todos podemos contribuir a ello
    Así sea!
    Namaste
    Muchos besos!!

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