En mi búsqueda incesante de la felicidad he aprendido que para poder apreciar mi luz debo haber conocido mi oscuridad, y créanme, mi lado oscuro es muy intenso. Pero es reconociendo eso que yo ahora puedo ver mi gran luz y saber que es aún más brillante y más intensa que mi oscuridad. Soy una persona optimista y de fe irrompible, pero es esa misma actitud de que todo lo puedo lo que a veces me derrumba, porque hay cosas que por mas optimista que sea, por mas que trabaje para conseguirlas, por más fe que tenga, simplemente no están para mi. Al menos no en el tiempo que yo quisiera. ¿Tiempo? ¿Porqué no ahora? ¿Qué tengo que hacer para conseguirlo? ¿Qué tengo que hacer para merecerlo?

La verdad muy pocas veces me he hecho esta pregunta. ¿Porqué no iba a merecerlo? Soy una persona que trata de hacer el bien, soy amable, nunca le he deseado ni he hecho mal a nadie y hago siempre las cosas guiándome por mi corazón.  Pero en mi cabeza aún seguía la pregunta ¿me lo merezco? Y fue entonces cuando empecé a indagar y cuando sentí que había algo más. Porque no se trata sólo de si somos buenos o no, sino de si estamos cumpliendo nuestro propósito aquí en la tierra, de si somos servicio y amor incondicional con todas las personas, con los animales, con la tierra y con todo lo que habita en el universo.

toscanaA veces se nos va la vida luchando, trabajando por aquello que pensamos es lo que vinimos a hacer a este mundo. Trabajamos día y noche, soñando con un futuro mejor, con un mejor mañana, pensando que si trabajamos mucho y sin descansar, algún día conseguiremos lo que tanto queremos,  sin darnos cuenta que solo equilibrando nuestro trabajo físico y mental podremos conseguir lo que tanto anhela nuestro corazón. Es cierto que tenemos que trabajar y jugar un papel activo en la realización de nuestros sueños, buscar, tocar puertas, abrir puertas, cerrar algunas otras, etc. Pero todo eso sin olvidar nuestro propósito divino, sin olvidar que por mas que luchemos, las cosas solo llegaran cuando estemos listos para recibirlas.  Hay que luchar y trabajar sabiendo que de vez en cuando hay que parar y meditar. Sabiendo que de vez en cuando debemos pararnos en frente de nosotros mismos y vernos desde afuera hacia adentro, para así poder ver en qué nos estamos convirtiendo, para ver si tanto trabajo no nos ha alejado de lo que somos y lo que realmente queremos. Porque muchas veces de tanto trabajar nos desenfocamos y nos desequilibramos y para mantener las fuerzas y las ganas de seguir adelante nuestro cuerpo, mente y corazón deben estar unificados para poder siempre elegir el mejor camino, para saber cómo actuar. Para no perdernos y desviarnos del camino debemos de equilibrar y armonizar nuestro trabajo físico con el trabajo espiritual.

Yo creo en este llamado, creo que todos tenemos un propósito. Creo que todo lo que llega a mi es porque Dios lo pone en mi camino. Y todo lo que no llega es porque Dios me está preparando para recibirlo en otro momento, en el momento perfecto. Creo también en que todo lo que yo quiero, todo lo que yo anhelo, todo aquello que me hace vibrar al pensar en ello, es Dios quien lo pone en mi corazón y en mi mente, lo pone allí como una semilla que él sabe irá creciendo y creciendo. Es él quien, aunque mi mayor deseo no llegue, no quiere que me olvide de el, pues el no quiere que yo me rinda, el no quiere que yo deje de luchar, porque quiere que yo lo consiga, quiere que me esfuerce para conseguirlo, para que luego pueda apreciar y valorar todo lo bueno que llega a mi vida.

IMG_8798Dios es la luz dentro de nosotros, es el soplo que nos mantiene vivos, es la energía que hace crecer nuestra fe y que nutre nuestros sueños y  esperanzas. La misma energía que se encuentra en todas las cosas vivas del universo.

Desearía que todos fuéramos conscientes de ese soplo de amor que habita dentro de nosotros, para que descubramos nuestro propósito divino, para sentir esa energía que da vida a todas las cosas. Para que nos amemos por siempre los unos a los otros, sintiendo que hemos nacido con  ese soplo que buscamos desesperadamente cuando no podemos respirar porque nos viene esa emoción de amor que no podemos controlar, ese soplo de amor que vive y vivirá por siempre dentro de nosotros.

5 Comments

  1. Hermosa reflexión!!!!
    María el tiempo de Dios es perfecto, cuando deseamos algo sólo debemos entregárselo a él y esperar confiados en que si es para nuestro bien llegará a su tiempo.
    Decir cómo la Virgen María, de la cual tienes la gracia de llevar su nombre, “hágase en mí según tu palabra” y así tendremos esa felicidad y paz verdadera que sólo Dios puede dar.
    Pedir a Dios que nuestros deseos sean los deseos de su corazón.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s